En el vuelo q nos llevaría hasta el sur d Tailandia conocimos al q hoy es un buen amigo nuestro llamado Gunther y natural del sur d Alemania. Para nosotros era nuestra primera visita al país d los budas, pero sin embargo para él ya era su décimo año consecutivo por lo q podía aconsejarnos bien sobre todo lo q nos íbamos a encontrar una vez aterrizásemos. Durante todo el trayecto fuimos hablando sobre el país q nos acogería durante el próximo mes, y el a su vez iba relatándonos las distintas anécdotas q le habían ocurrido en estos diez años atrás. Así q cuando nos quisimos dar cuenta ya estábamos tomando tierra y entrando en uno d los países mas turísticos del mundo.
El primer tramite al llegar a la terminal era pasar por el control d pasaportes para conseguir el visado q nos permitiera estar por 1 mes en el país. Después d hacer cola durante una hora aproximadamente nos llego el turno y una vez respondidas las típicas preguntas d rigor nos estamparon el sello tan deseado q nos permitiría estar por 1 mes en lo q se presuponía ser un país fascinante. Una vez conseguido el principal objetivo q era entrar en el país, ya nos disponíamos a buscar un alojamiento para los próximos 4 días, cuando oímos una voz q nos llamaba viniendo d atrás. Era Gunther d nuevo, pero esta vez con otra persona haciéndonos señas para q nos acercásemos. Fuimos hacia ellos y nos presento a su amigo q había venido al aeropuerto a recogerle. Su amigo alemán también era manager en un hotel en Kata Beach una d las muchas playas q pueblan Pucket. Sabedor d q buscábamos alojamiento nos dijo q el trabajaba en un pequeño hotel y q si queríamos nos podían acercar hasta allí sin ningún compromiso ya q les pillaba d paso. Nosotros sin nada q perder aceptamos la propuesta, y cuando llegamos al coche vimos q era una especie d camioneta pequeña solo con 2 asientos. Así q cuando nos dimos cuenta estábamos subidos atrás con las mochilas, saliendo del aeropuerto y camino d las calles d Pucket. Después d casi hora y media sentados sobre las mochilas en el remolque d aquella semi-camioneta, dándonos el aire caliente en la cara y deleitándonos con todo lo q íbamos viendo ya q no dábamos a basto, llegaríamos al q seria nuestro pequeño paraíso por 4 días. A decir verdad el hotel era superior a nuestras expectativas, pero después d negociar y conseguir un precio razonable, optamos por darnos ese privilegio. Ya al día siguiente después d haber descansado, nos alquilamos una moto para procurar conocer Pucket en la medida d lo posible, ya q para nuestra corta estancia había mucho q ver. Una d las primeras cosas q nos llamo la atención conduciendo a través d las distintas playas d la costa d Pucket, eran una especie d torres d control cada pocos kilómetros con unos altavoces en la parte mas alta. A su vez también cada pocos metros y alrededor d dichas torres d control había señales indicando una ruta d evacuación. Una vez nos paramos a pensar por un segundo, nos dimos cuenta q estábamos en el sur d Tailandia, y q 4 años antes el tsunami había destrozado toda aquella zona aunque pareciese increíble. No obstante después d hablar con la gente d la zona, nos explicaron q el tsunami había afectado pero no tanto como en otras zonas del sur d Tailandia, como por ejemplo en Phi Phi island q seria nuestro próximo destino y q realmente las consecuencias q pudimos ver allí eran impactantes, pero todo esto ya os lo contaremos en el siguiente capitulo.
Siguiendo con nuestro periplo por Pucket llegamos a Karon Beach q parecía ser el punto mas neurálgico d la zona y en el q no había ni un metro mas d terreno para poner otro negocio. Otra característica q notamos rápido fue el gran negocio d turismo sexual q habitaba el lugar. El 90% d las ocasiones europeos buscando servicios q en Europa les costarían 10 veces mas, y también debido a la fuerza del euro en estos momentos, sobre todo comparándolo con el BATH q es la moneda oficial d Tailandia.(1 euro=45 bath)
Volviendo al tema ese día esperando en un semáforo d Karon beach con aproximadamente otras 100 motos alrededor aunque parezca increíble, ya q la moto es el vehiculo por excelencia del país, nos encontramos d nuevo con Gunther, con el q nos fuimos a tomar algo y hacer planes para el día siguiente. Pues lo dicho al día siguiente, nos reunimos con nuestro amigo a primera hora y comenzamos por ir a visitar el gran buda, situado sobre una colina desde la q se puede divisar todo Pucket. Aun en plena construcción es una mega escultura recubierta d pequeñas losetas d granito q puedes comprar y a las q les escribes tu nombre y dirección y q a posteriori irán adheridas a la estructura del buda. Este no deja d ser un sistema d financiación bastante peculiar y q al parecer funciona. A continuación fuimos a visitar un pequeño puerto al q según Gunther entraba el mejor marisco d los alrededores, y donde pudimos ver las condiciones en las q viven las familias q tienen un pequeño bote y faenan cada día en la mar.
Otra parte q visitamos ese día fue el pueblo d los gitanos del mar, en el q al parecer si q había sido bastante afectado por el tsunami, como aun se podía percibir en algunas partes. Nos llamo especialmente la atención la amabilidad con la q nos trataban y parecía gustarles q hablásemos y jugásemos con los niños. Aunque nosotros no notábamos la diferencia hacia otros Thais, les preguntamos quien eran gitanos y quienes no, a lo q uno d ellos bastante agudo nos respondió, q todos aquellos q tuviesen una mujer obesa eran gitanos. Nosotros nos lo tomamos a broma, pero al parecer era cierto y después d pararnos a mirar por un segundo, había bastantes mujeres fuera d limites y todo el tiempo tumbadas y comiendo. En fin parecía como si para ellas fuese un orgullo estar con aquel sobrepeso ya q las identificaba con su pueblo.
El resto d días los pasamos entre playas, compras, masajes y alguna q otra cerveza en la vida nocturna q ofrece este pequeño paraíso. Concluyendo si esto es lo q nos va a deparar el próximo mes después d lo vivido estos días, ojala nunca despertemos d este maravilloso sueño. Bueno y ahora os esperamos en Phi Phi island hasta la vista.
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