En el minibus q tomamos para ir hasta el puerto d Pucket desde donde tomaríamos un ferry q nos llevaría hasta nuestro siguiente destino Phi Phi island, conocimos a otro buen amigo nuestro Alex un perfecto gentleman ingles y con el q pasaríamos los próximos 6 días. La gran mayoría d gente a bordo del ferry eran mochileros y por lo q se podía oír en todas las conversaciones todos con un objetivo común, poder visitar Maya Beach q para los q no estén muy puestos cinematográficamente es el lugar donde se rodó la película d Leonardo di Caprrio “la playa” (the Beach). Otra particularidad en el ferry fue q durante toda la travesía intentaban venderle a todo el mundo la acomodación para cuando llegásemos a puerto. Nosotros como d costumbre declinamos las ofertas, puesto q una vez llegásemos teníamos tiempo suficiente para buscar, y así poder comprobar por nosotros mismos las condiciones del lugar donde pasaríamos los próximos 4 días. Después d una 2 horas y medio a bordo, amenizamos en el puerto d Phi Phi island . Dicho puerto esta enclavado en una lengua semicircular d tierra d unos 20 metros d anchura formando 2 pequeñas bahías, en una parte la playa y en la otra un embarcadero q hacia las veces d puerto. Desembarcamos en medio de una gran marea de mochilas, y una vez pusimos los pies sobre tierra firme pudimos comprobar la gran cantidad de servicios q ofrecía para el tamaño de la isla. En su mayor parte acomodación, hostelería, bares, puestos de comida, y bastante competencia en empresas para hacer cursos de submarinismo snorkeling y distintas actividades acuáticas. En fin q no nos costó mucho encontrar alojamiento para pasar unos días en la isla. Una vez nos instalamos y nos pusimos cómodos, salimos a buscar un sitio para cenar y rápido nos decidimos ya q la oferta de establecimientos era bastante elevada.
El ambiente en las calles era genial ya q la climatología era perfecta y por un instante sentados en aquella terraza cenando parecía como si todo aquel escenario hubiese sido sacado de una película de Spielberg.
Ya al día siguiente nos dedicamos a descubrir q ofrecía la isla, disfrutar de la paradisíaca playa y a planear para el día siguiente una excursión a bordo de algún bote local para conocer todas las islas de los alrededores. Pues lo dicho al día siguiente a las 9 de la mañana fuimos citados en la playa y en la q se nos pedía llevar cámara de fotos, bañador y muchas ganas de disfrutar y pasarlo bien. El bote era el típico local, largo y bajo con el motor en la popa formado por un mástil bastante largo en cuyo final estaba la hélice y que a su vez le servia de timón. Una vez fuimos surtidos de aletas gafas y tubo nos embarcamos y el primer punto a visitar era “Monkey Beach”.Una playa de arena blanca y agua de color turquesa, abitada por unos monos poco hospitalarios y q procuraban defender su territorio si alguien trataba de acercarse. Aquí nos pegamos el primer chapuzón del día para después ponernos a secar sobre aquella moqueta blanca. Desde aquí nos fuimos a otra pequeña isla y unos 200 metros antes de llegar a la orilla el capitan que así era como llamábamos al hombre que dirigía la embarcación se detuvo y nos dijo que aquel era el mejor lugar para hacer snorkeling y disfrutar del tesoro escondido que se albergaba debajo del bote. Sin dudarlo por un segundo nos calzamos las aletas y nos sumergimos en aquel mundo increíble de colores con gran cantidad de peces a nuestro alrededor de las formas mas diversas y que parecían aceptarte en su mundo como algo normal, ya q podíamos movernos entre ellos y casi tocarlos. Acto seguido y después de dos horas disfrutando de aquella maravilla nos acercamos a la pequeña isla y allí dimos buena cuenta del menú q nos tenían preparado, un típico arroz frito thailandes y de postre piña q nos sentó genial. A continuación después de la sobremesa partimos hacia nuestros siguiente destino y una vez llevábamos sobre el bote una media hora el capitán se detuvo de nuevo al lado de un pequeño islote y nos dijo de volver al agua pero esta vez para poder ver tiburones en su propio hábitat y según el inofensivos. Así que siguiéndole nos lanzamos al agua y pudimos ver pequeñas cuadrillas de tiburones nadando a ras de fondo y sin parecer importarles mucho que estuviésemos allí. Después de media hora en el agua y ya de vuelta en el bote el capitán nos explicó q esta especie de tiburones no atacaban al hombre y q siempre intentaban reuirnos. No obstante sin saber nada de todo esto la sensación al lanzarnos al agua era una mezcla de miedo, nervios, y atrevimiento q una vez vivida nos dejaba sin dudarlo un buen sabor de boca. Desde aquí nos fuimos a unos de los lugares mas impactantes q hemos conocido en este viaje. Se trataba de otra isla con una entrada de mar hacia el interior y q desembocaba en una especie de lago inmenso de agua salada todo esto flaqueado por tres paredes verticales de bastante altura. Sin dudarlo todo aquello solo podía ser obra de la naturaleza puesto q era demasiado perfecto. Lógicamente en cuanto dimos cuenta de todo y con la cámara casi echando humo nos dirigimos hacia la playa mas famosa de aquellos parajes “ Maya Beach”. Para poder describir este lugar, seria una mezcla entre monkey Beach con arena blaca y arena cristalina y el ultimo paraje q os relatamos en el párrafo anterior de una entrada de mar flanqueada por tres paredes verticales, aunque en este caso Maya Beach un poco mas abierta. Otra característica es q de- trás de la playa te adentrabas en un denso bosque y después de caminar unos diez minutos desembocabas en un pequeño lago de agua salada q se filtraba del mar a través de una pequeña cueva por la q podías pasar a otra parte de la isla, para lo cual tenias q ayudarte de cuerdas sujetas a las rocas lo cual lo hacia bastante divertido.
Casi acabando el día y ya de vuelta a nuestra isla el capitán nos deleito con el ultimo obsequio, se detuvo según el en un punto estratégico y desde allí pudimos disfrutar de una gran puesta de sol. En fin este fue un día que no olvidaremos fácilmente y que siempre recordaremos con gran nostalgia. En cuanto nos duchamos y aun comentando las anécdotas vividas ese día, nos fuimos a cenar y esta vez escogimos un humilde restaurante a pie de playa. Antes de sentarnos observamos un álbum de fotos junto a la carta, la curiosidad nos pudo y al abrirlo nos quedamos sobrecogidos por las estremecedoras imágenes q pudimos ver. Eran las imágenes más duras del tsunami q había destrozado toda aquella zona y q después de verlas una y otra vez aun no creíamos. Entonces nos sentamos en una mesa sin haber cruzado palabra desde q abrimos el álbum, mirándonos a los ojos y después a nuestro alrededor nos parecía imposible q todo aquello hubiese ocurrido 4 años antes. Aun sobrecogidos por todo lo que habíamos visto y leído en aquel álbum se nos acerco con dos cartas de menú una de las personas mas dulces q habíamos conocido hasta ese momento. Al parecer era el dueño del restaurante q constaba de una plancha, dos fogones y alrededor de estos 6 o7 mesas todo ello puesto sobre la arena de la playa y cubierto por un pequeño toldo. Una vez cenamos y haciendo la correspondiente sobremesa este hombre se nos acercó de nuevo y nos pregunto si todo había sido de nuestro agrado a lo que nosotros le respondimos q genial. Entonces sin poder contenernos le preguntamos sobre el álbum y lo ocurrido aquel fatídico día a lo q empezó a relatarnos distintas anécdotas de lo q el calificó como un día infernal y q aun no podía entender pq el mar les había echo aquello. Siguió hablándonos y contándonos anécdotas del día del tsunami y los días posteriores y nosotros casi sin pestañear y con la piel de gallina no dábamos crédito a lo oído. Por la manera en q nos hablaba y como pensaba 4 años después esa noche al irnos a la cama teníamos la sensación de haber recibido una gran clase de humildad q no deberíamos olvidar. Ya al día siguiente lo dedicamos a hacer algunas compra, visitar algún punto de interés en la isla y a sacar los billetes del ferry para al día siguiente por la mañana abandonar la isla.
Pero antes de esto nos quedaba disfrutar de nuestra ultima noche allí, así q regresamos de nuevo a nuestro restaurante favorito en la playa. Nos volvimos a sentar en la misma mesa y aun mirando las cartas, dos chicos y una chica franceses se sentaron en la mesa d al lado. La conversación fluyo casi al instante, ya q como a nosotros nos había ocurrido la noche anterior ellos también se habían quedado sobrecogidos con las imágenes del famoso álbum. En fin no queriendo volver al mismo tema d la noche anterior, procuramos hablar d otras cosas. Era obvio a simple vista q uno d los chicos tenia un cuerpo con unas medidas poco comunes. Su nombre era Mustafa y era body builder o culturista. Al parecer ya había sido campeón del mundo y este año defendería su titulo en una competición q se celebrará en España a finales de año. Hablando con el nos dimos cuenta del gran sacrificio q había estado haciendo en los últimos 16 años y q no podía ser tratado como un tema frívolo por aquellos q no estábamos a comstubrados a conocer gente como él y ver el esfuerzo q había detrás de todo aquello. Así que este año estaremos pendientes de esa competición y le apoyaremos allá donde estemos.
Al día siguiente una vez desayunamos nos fuimos para coger el ferrys q nos llevaría hasta nuestro siguiente destino “Aonan Beach” en las costas de Krabi. La verdad q no fue un lugar q nos aportara mucho y como principal novedad fue q en el ferry q nos llevó hasta allí tuvimos la mala suerte de dejar olvidada la cámara de fotos. Por lo demás el resto de días los pasamos visitando el pueblo y planeando nuestra escapada hacia nuestro siguiente destino en el norte del país, dejando atrás las playas paradisíacas del sur. Bueno hasta aquí fue lo vivido en el sur así q nos vamos al norte bye bye.
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